viernes, 16 de mayo de 2014

Movimientos sociales y medio ambiente

En la región se han intensificado los conflictos debido a que grandes megaproyectos pretender instaurarse o –más bien ya están instaurados- en América Latina generando una mayor depredación de recursos naturales y un grave impacto ambiental en comunidades indígenas y campesinas. En esta situación, los gobiernos progresistas también están fomentando actividades extractivistas bajo la retórica de una mayor participación del Estado en la distribución de los ingresos e incentivando el gasto social para paliar las demandas sociales, sin embargo el problema radica en los grandes costos ambientales y humanos que dichos procesos implican y que siguen reproduciendo y engrosando en muchos casos el patrón de acumulación.
 
En esta lógica, es que los movimientos sociales son los que han mantenido la presión sobre los gobiernos y las empresas para defender la naturaleza, su territorio e incluso su propia vida. De esta manera, han surgido diversos tipos de ambientalismos en América Latina: los de carácter conservacionista, los de perfil nacional populista, el ecologismo de los pobres, el ambientalismo de justicia socioambiental y el ecologismo profundo. Pese a las divergencias y puntos de acuerdo entre estos tipos de ambientalismos, lo cierto es que el centro neurálgico se tiene que centrar en el cuestionamiento del actual sistema capitalista y el orden social que este genera porque de lo contrario no se lograran revertir los procesos que dañan al planeta y mucho menos alcanzar soluciones respecto al problema que hoy día afronta la región, pues es evidente la existencia de una crisis civilizatoria. Por ello se debe poner especial atención a lo que están realizando los movimientos indígenas, actores que históricamente han ejercido un papel significativo en la defensa de la naturaleza y la resistencia frente a los proyectos transnacionales.

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