El proceso de colonización de la naturaleza
comenzó por la propia radicalidad del proceso de colonización de las personas
que estuvo íntimamente relacionado con el antropocentrismo de las narrativas
sobre el origen de la modernidad. Tuvo que ver con la incorporación de la
naturaleza del continente americano en condición de inferioridad como recurso a
ser explotado, lo que ocasionó la destrucción de su valiosa biodiversidad.
Asimismo, la modernidad/colonialidad
produjo formas para organizar a las personas a partir de la pureza de sangre, denigrando
la biodiversidad de los trópicos, percibidos como no aptos para la sociedad
europea.
De esta manera, se vuelve indispensable recuperar los discursos silenciados, las voces ocultas, las
consecuencias no asumidas ni confesadas de la destrucción ambiental y social
que escondieron los procesos de desarrollo para darle a la naturaleza
el lugar que merece, es decir, como un sujeto con derechos que necesita regenerarse por el daño
que los humanos le hemos infligido y por tanto, es imperativo reconocer la
responsabilidad que tenemos ahora para revertir el deterioro causado, pues la madre naturaleza bien puede existir sola
sin nosotros.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario