Este
convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificado por México en 1990 durante el gobierno de Carlos Salinas de
Gortari aborda las cuestiones relativas al respeto de las culturas y el modo de
vivir de los pueblos indígenas y tribales, basado en la idea de que estos
pueblos tienen el derecho a determinar sus propias prioridades para realizar su
proceso de desarrollo. Además de que el convenio establece dos principios referentes
a que los pueblos indígenas y tribales deben participar y ser consultados en
los procesos de toma de decisiones que afecten sus modos de vida y a sus
comunidades.
Por
lo que si bien, el convenio 169 de la OIT establece los lineamientos que los
Estados Parte están obligados a cumplir con el propósito de reconocer los
derechos de los pueblos indígenas y en esa medida contribuir al fortalecimiento
de sus formas de vida, parece ser que en lo efectivo ha sido la lucha, la
movilización y la resistencia de los pueblos indígenas contra el sistema
capitalista lo que los ha llevado
realmente a alcanzar demandas y reivindicaciones históricas de
reconocimiento de sus derechos y de su identidad.
De ahí que si el convenio trata asuntos de
vital importancia para el reconocimiento de los derechos de los pueblos
indígenas y tribales en lo tocante a sus formas de organización social,
política y económica, y habla acerca de asegurarles el derecho a la educación,
a la seguridad social, a la salud, al trabajo, a la no discriminación; el respeto
de su identidad, el derecho a la consulta, a la posesión de tierras, a su
formación profesional, entre otros; lo que hoy se espera es que se esté en
camino para la aplicación real y efectiva de dicho convenio que sí obliga a los
Estados a llevar a cabo todas estas disposiciones. Y que por ejemplo, se vea en
este instrumento legal internacional una herramienta para que los pueblos
indígenas puedan lograr el control o recuperación de su territorio o el
reconocimiento de su identidad y de sus formas de vida.
Hoy día, cada vez más los pueblos indígenas
en América Latina se amparan bajo este convenio, así que está justamente en su
lucha, en su movilización, en su resistencia y en la presión que hacen desde
abajo y acompañados de otros sectores de la población, quienes harán que las
reivindicaciones sean posibles. No son las organizaciones internacionales y sus
instrumentos los que cambian las cosas, -son un medio sí-, pero son las
personas con su actuar diario las que transforman.
Fuente:
Comisión Nacional
para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; Convenio 169 de la OIT sobre
Pueblos Indígenas y Tribales en países independientes [en línea], 20 pp.,
México, Dirección URL: http://www.cdi.gob.mx/transparencia/convenio169_oit.pdf [consulta:
01 de abril de 2014].
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