viernes, 25 de abril de 2014

Aprendizaje de toda la vida (parte 2)

Recuerdo la vez que en el campamento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) establecido en el monumento a la Revolución, tuve la oportunidad de conocer a un grupo de maestros y maestras que venían de Huaxtla de Jiménez Oaxaca. Ese día amaneció bastante nublado y por la tarde comenzó a llover. Llegué junto con mis padres a dejar un par de prendas de vestir en el centro de acopio allí establecido.
 
Al poco tiempo de estar en ese lugar, pude darme cuenta de que la mayoría de los maestros provenían de regiones del país muy marginadas, principalmente de Guerrero y Oaxaca, por lo que pude comprender que la motivación y el significado de la lucha en contra de la reforma educativa tenía un carácter diferente. Sus demandas tenían otra motivación, venían principalmente con la intención de pedir que en sus escuelitas rurales hubiera los mínimos materiales de trabajo: libros, cuadernos, lápices, gises.
 
Entendí que la protesta no estaba dirigida a la evaluación de los profesores porque en ningún momento ellos se oponían a ser evaluados. La lucha era más profunda, ellos pedían una transformación educativa, acabar con los cacicazgos que se daban en sus entidades y que los mantenían reprimidos; demandaban que el gobierno les diera más oportunidades, un mejor sueldo, el derecho a tener un seguro de salud y obtener su jubilación. Pero más que eso, deseaban seguir enseñándole a sus alumnos, seguir compartiendo su conocimiento y demostrar que el único camino para salir adelante es la educación.
 
Por ello, aunque las maestras llevaban ya más de un mes en el campamento, seguían en su lucha, se les notaba el cansancio de tener que dormir bajo la lluvia, con la poca ropa que les habían dado, con el poco alimento que podían tener y con el poco dinero que la gente iba a donar. Sin embargo, jamás desistieron y nunca abandonaron sus ideales; recuerdo que antes de partir, una de las maestras me dijo que se iban de pie y que si había algo que llevarían con ellas sería la dignidad porque eso es algo que no se compra ni se vende. Ese ha sido uno de los más grandes aprendizajes que he recibido en la vida y estoy muy agradecida con ellas por haber venido tan lejos a enseñarme algo tan profundo. Ojalá que más personas hablaran como ellas, ojalá que todos supiéramos qué es la dignidad.

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