"Están aquí para aprender a pensar", esas han sido las palabras de muchos de los profesores y profesoras que he tenido a lo largo de la vida y que gracias a su labor dentro del salón de clases han despertado en mí el interés por el conocimiento. Evidentemente tengo que agradecerle a ellos y a mi familia el largo camino que han recorrido conmigo y las enseñanzas y aprendizajes que me han brindado, ya que han sido más sus palabras de aliento que su conocimiento lo que hoy día me tiene en la mejor universidad del país.
Por ello, debo decir que si a alguien le debo estar hasta aquí es a mis profesores que recibiendo sueldos pequeños en relación con todo lo que dan por sus alumnos, han guiado mi camino y el de otros más para que el día de mañana seamos lo que siempre han esperado: personas forjando su destino y contribuyendo a mejorar el país, personas trabajando por la gente y para la gente, con el fin último de demostrar que la educación es la mejor arma para salir adelante y transformar de fondo nuestras formas de pensar.
Hoy digo esto porque he tenido la valiosa oportunidad de encontrarme a hombres y mujeres que más que imponer sus reglas y métodos de enseñanza obsoletos en las aulas de clase, me han enseñado con el ejemplo y me han demostrado que sí es posible pensar de otra manera, y no sólo eso, sino que en verdad vale la pena. Por ello, quiero reiterar mi agradecimiento a todos aquellos profesores y profesoras que me han acompañado desde los 4 años y que seguramente seguirán haciéndolo toda la vida.
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